05.13.09

Una manera periodística de hacer literatura

Publicado en UMH, mundo tagged , , , a 2:56 pm por nadiaorenesruizumhproduccion19

El I Seminario Internacional de Periodismo ‘Ryszard Kapuscinsi’ de la UMH se cerró con intervenciones de la periodista y profesora invitada de la WSF, de Wroclaw (Polonia), Malgorzata Kolankowska, y de Agata Orzeszek, filóloga e hispanista, que nos explicaron por qué Kapuscinski es único tanto desde el punto de vista periodístico como literario.

Malgorzata Kolankowska y Agata Orzeszek, especialistas en la obra de Kapuscinski

Malgorzata Kolankowska y Agata Orzeszek, especialistas en la obra de Kapuscinski

Con voz tímida y un casi imperceptible acento, Malgorzata Kolankowska hizo un rápido repaso por la biografía y andanzas de Kapuscinsi, tarea nada fácil. Se hace difícil seguirle la pista al periodista polaco, que tan sólo para escribir El Imperio realizó 1500 conversaciones, y recorrió 69 millones de kilómetros en avión, y 13 repúblicas. También recorrería otros continentes como Asia y América. Además, acostumbraba a desconectar y perder contacto con su gente mientras viajaba, y prefería no ir directamente a su destino, sino hacer un largo recorrido. La profesora incide en hechos clave en su vida y algunas coincidencias que hicieron que Kapuscinsi se convirtiera en la leyenda del periodismo que es. También una anécdota que muestra que, a pesar de haber aprendido a leer relativamente tarde, muy pronto empezó afloró su particular sensibilidad: cuando en el colegio tiene que describir el fenómeno de la tormenta, él explica los sentimientos que causa en la gente.

    Agata Orzeszek trabajó con Kapuscinski y tradujo al español toda su obra

Agata Orzeszek trabajó con Kapuscinski y tradujo al español toda su obra

Mientras pasan las diapositivas de la presentación, Agata escucha quieta desde la penumbra, pero cuando finalmente dan paso a su intervención, estalla en movimiento y se evidencia su carácter inquieto y vivaracho. La filóloga señala rasgos característicos del estilo del autor, como la adaptación del leitmotif al género periodístico; esa “polifonía” armónica que da vida a sus textos llenándolos de conversaciones y ensamblajes de tiempos y géneros. Así, Kapuscinski hace algo más que literatura. Porque la literatura nos da libros cerrados que terminan en sí mismo, y no hay nada más abierto que los “textos” de Kapuscinsi. Y así es como debe ser, porque el reportaje tiene como objeto un estado de cosas que cambia, y por ello necesita captar todas las dimensiones de la historia. Kapuscinsi abrió el reportaje y dejó entrar la realidad a raudales.

Al final de la mañana, cuando alguien pregunta sobre la campaña de dresprestigio proyectada sobre la figura de Ryszard, Malgorzata confiesa sentirse avergonzada por la cuestión, y Agata se levanta de la silla como un torbellino y con su énfasis nos explica que no es lo mismo comunismo que estalinismo, y que ya ha habido intentos de desprestigiar otras personalidades de su país. Se sugieren razones políticas. En todo caso, las ponentes prefieren dejar bien claro que sólo la unicidad de la obra de Kapuscinski, que ni es periodismo ni es literatura, sino que es las dos, es la que merece hoy toda la atención.

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