12.16.08

La fuente de la que bebió el Watergate

Publicado en prensa USA tagged , , a 9:08 pm por nadiaorenesruizumhproduccion19

El Watergate es un caso que se enseña en las facultades como ejemplo de por qué las mejores noticicias no se encuentran en las salas de prensa. También, cómo no, de lo importante que es para un periodista tener buenas fuentes. Si hay algo que tenían Bob Woodward y Carl Bernstein, periodistas que cubrieron el escándalo del Watergate para el Washington Post, era una buena fuente. El propio Woodward admite la gran ayuda que para ellos supuso: “Era el momento en el que disponer de una fuente o un amigo en los organismos de investigación del Gobierno tenía un valor incalculable.” Gracias a su fuente, el Post pudo destapar informaciones que sugirieron una relación entre el incidente de las oficinas del Watergate y el comite de recaudación de fondos para la campaña de reelección de Nixón, y aún más, los intentos por tapar este vínculo.

Una de las portadas del Washington Post durante los dias del escándalo

Una de las portadas del Washington Post durante los días del escándalo

A menudo se hace referencia, al hablar del papel que la prensa jugó en el caso, a las fuentes, y al asunto del anonimato. ¿Hay que confiar en la información de las fuentes anónimas? Muchos contestarían con un no rotundo, pero lo cierto es que Woodward y Berstein pusieron toda su confianza en ellas. En lugar de generar una automática desconfianza, ¿no podrían las fuentes anónimas más bien entenderse como una guía? Que una fuente quiera que su identidad permanezca en el anonimato y que por ello la información no resulte del todo fiable no significa que no podamos dejar que ésta nos indique u oriente sobre cuál puede ser el camino, que no es poco.

El caso es que aquí el periodista se tomó el anonimato de la fuente como algo verdaderamente serio. Se dice que Bernstein no reveló la identidad de “Garganta profunda” ni siquiera a su familia, incluyendo su esposa, y que afirmó que continuaría siendo un secreto hasta que esa persona muriera, o lo revelara ella misma, como ocurrió hace apenas dos años. Sobre la relación entre el hombre que resultó ser Garganta Profunda, Mark Felt, entonces número tres del FBI, y Woodward, éste escribió un libro titulado “The Secret Man”. En él cuenta cómo el propio Felt incidía en la importancia de que su nombre no se hiciera público, y que todo se hizo con tanta discrección que tenían que hablar cara a cara y sin que nadie les viera, e incluso utilizar un sistema de comunicación por señas. Woodward movería una maceta con una badera que había en su balcón si quería que se entrevistaran esa misma noche, “hacia las 2 de la mañana, en la planta inferior de un aparcamiento subterráneo al otro lado”.

Portada del 10 de agosto de 1974, con Nixon despidiéndose de la Casa Blanca

Portada del Mirror del 10 de agosto de 1974

Otro aspecto relacionado con las fuentes es el de sus motivaciones, la causa por la que están dispuestas a aportarnos cierta información. Hay que tener cuidado. A veces pueden estar ocultándose ciertas intenciones. El asunto puede volverse especialmente sospechoso cuando la información puede causar un perjuicio sobre un tercero. Siempre se ha especulado sobre cuáles podrían haber sido las razones que le llevaron a Felt a proveer informaciones perjudiciales para el presidente; si realmente quería proteger al FBI, o si lo hizo simplemente despechado porque no fue nombrado director del F.B.I. No obstante, resulta bastante significativo que Bob Woodward, en contra de eso de desconfiar de los motivos, afirme en su libro que “Con una historia tan atractiva, compleja, competitiva y dinámica como el caso Watergate, no había tiempo ni ganas de reflexionar sobre los motivos de nuestras fuentes. Lo importante era si podíamos contrastar la información y si resultaba cierta”.

Normalmente los códigos éticos del periodismo reflejan la importancia de reflejar en todo momento la identidad de quién nos aporta la información. Pero la realidad es que muchas veces el periodismo de investigación depende de las fuentes anónimas. Y más aún, muchos periodistas acaban cumpliendo condena por negarse a revelar la identidad de sus fuentes. Pero eso ya será otro post.

Fuentes |

Wikipedia

El País, sábado 4 de junio de 2005, “Cómo MarkFelt llegó a ser ‘Garganta Profunda”

Para saber más |

All The President’s Men (Bob Woodward, 1974)

Entrevista en GQ a Woodward

Dejar un comentario